Entramado de noche. Otra vez la esquina bostezó en soledad y la curva atrajo a la noche. Una mirada, una bocanada de fantasmas y el humo de un tango. El cielo devora ilusiones y el amanecer triunfal que se demora. Otro lamento y la nostalgia con su fría mano te toma por sorpresa. Ya nadie canta en la noche y el camino solo propone volver a intentar otra curva.